Hoy hemos ido al laboratorio de neumática para comprobar "in situ" como funcionan las válvulas y los cilindros que hemos visto en las últimas sesiones de de la asignatura. Tras realizar uno o dos montajes, Ahinoa me dice: ¿Nos vamos a quedar aqui toda la hora?
Ante mi respuesta afirmativa, puso cara de circunstancias y resoplando insistió: ¿Pero esto para que nos sirve? Si fuese a hacer mecánica si, pero es que no lo voy a volver a ver en mi vida!! ...para ver como funciona está bien, pero una hora entera...¡¡ABURRE!!
Ella estuvo participando de manera activa en las propuestas del profesor titular, pero la mayoría se habían desvinculado totalmente de las actividades tras conectar el primer latiguillo en el panel del laboratorio.
Lo sorprendente es que, algo que supuestamente es tan motivador como salir del aula, en este grupo deja de serlo. El taller donde hacen los proyectos parece que si les gusta porque están más a su aire. Quizás también ha influido que era un espacio reducido, habiamos tenido que dividir el grupo y eso quieras o no, también les rompe la dinámica de aula a la que están acostumbrados.
Creo que hay que explotar todo el potencial de estos momentos y no dejar nada a la improvisación. Tal vez si se hubiesen ido combinando las actividades con un refresco de lo visto en clase entre una y otra, habrían sacado más provecho. También abre una puerta a la reflexión: ¿Están bien planteados los temarios de las asignaturas de 4º curso de la ESO? ¿Habría que adaptarlo más a la adquisición de conocimientos relacionados con lo que van a necesitar los alumnos en ciclos formativos o en bachillerato? Quizás ahí esté la clave para conseguir que aumente su motivación.
Un abrazo.

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