Es triste ver como una y otra vez las personas se saltan los acuerdos o las reglas que en un principio todo el mundo está de acuerdo en cumplir. Siempre hay alguien que se cuela en el metro o el tranvía, todos hemos visto alguna vez como alguien con aspecto inocente y la excusa de tener más prisa que nadie trata de colarse a la hora de pagar en el supermercado, incluso más de uno habrá podido observar gente en hospitales y ambulatorios reclamando su derecho de ser los primeros en ser atendidos, a pesar de haber gente en una peor situación...
El día de mi último cumpleaños, superé el trago del TFM de un máster que he estado estudiando durante esté último año. Las indicaciones eran claras: Una vez transcurridos 10 días podéis proceder a solicitar tanto el título como un certificado necesario en caso de optar a una plaza dentro del funcionariado. No habían transcurrido ni 5 días cuando ya había alumnos que habían realizado el trámite. Seguramente, más de uno lo solicitaría inmediatamente después de superar la defensa del TFM. Yo, en vista de las noticias, lo solicité transcurridos 8 días. Tras casi un mes, aún estaba en periodo de validación para poder tramitar el pago del título. Mientras tanto, otros recibirán hoy mismo el certificado y el justificante de solicitud del titulo.
Esta mañana, he llamado a la universidad para preguntarles por mi caso y si había ocurrido algo que impidiese la tramitación del pago de expedición de título. La respuesta es que se realizan los trámites por orden de llegada de solucitud. Luego, la gente que no respetó los plazos, entre los que me incluiré por haber realizado la solicitud a los 8 días en lugar de esperarme a los 10, va a tener prioridad sobre los que si han respetados estos mismos plazos. Por el retraso en mi tramitación, intuyo que más de un alumno envió la solicitud antes de tiempo. Curiosamente, yo era autorizado ayer al pago de las tasas del título, pero por desgracia fué después de que yo lo comprobase.
"Esto es un ejemplo de lo que cada uno de nosotros vemos cada día"
Como conclusión diré, que está muy bien eso de saltarse las normas. Eso si, respetando a los otros y no causando perjuicio a nadie. Citando a Sartre, Mi libertad se termina donde empieza la de los demás, cosa que a muchos no les entra en la cabeza y pasan por encima de quien haga falta para lograr sus propósitos.
A todos esos, que anden con cuidado porque algún día llegará quien les salte por encima sin ningún pudor. Esto funciona como con los macarras, ya pueden dar todo lo que no esté escrito, pero un día encuentran la horma de su zapato. Y reciben, vaya si reciben...

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